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Direcciones de confianza

Una contraseña robada sirve desde cualquier parte del mundo. Una lista de direcciones de confianza cambia eso: desde tu oficina entrás rápido, y desde cualquier otro lado hace falta algo más que la contraseña. Este capítulo explica cómo funciona y cómo cargarla.

Qué se pide desde dónde

La regla es corta. Desde una dirección de tu lista entrás con usuario y contraseña, y nada más: estar ahí ya prueba quién sos, así que el lugar hace de segundo paso.

Desde cualquier otra dirección hace falta la contraseña Y una segunda prueba: el acceso rápido con tu dispositivo (huella, rostro o PIN) o el código de seis dígitos de tu app de autenticación. Si tu cuenta no tiene ninguno de los dos configurados, desde afuera no se entra — ni siquiera con la contraseña correcta.

Cuando tenés las dos cosas, se te ofrece primero el dispositivo: es un gesto en vez de tipear seis dígitos.

Dejar la lista vacía es una opción válida

Sin direcciones cargadas, SHTERA pide el segundo paso siempre, desde donde sea. Es lo más seguro y es como funciona por omisión.

Lo que la lista compra no es seguridad extra sino comodidad en el lugar donde ya estás físicamente presente — y una vía de vuelta, que es lo que explica la sección siguiente.

Es también tu forma de volver a entrar

Si perdés el teléfono con la app, o la computadora donde tenías el acceso rápido, la lista es la salida: entrás desde una dirección de confianza con la contraseña, y desde adentro registrás otro dispositivo o configurás la app de nuevo.

Por eso conviene tener al menos una dirección cargada aunque no la uses todos los días. Sin lista y sin segundo factor, la única salida es escribirnos.

Toda la empresa, o una persona sola

Hay dos niveles. El dueño de la cuenta fija una lista para toda la empresa: la hereda cualquiera que no tenga la suya propia.

Y puede darle una lista propia a una persona en particular, que reemplaza a la de la empresa. Sirve para atar a alguien a la oficina sin encerrar al resto — por ejemplo, un administrador que solo debería conectarse desde la sede.

Lo mismo vale para los agentes de IA: son cuentas como cualquier otra, y atarles la dirección es especialmente útil, porque un token robado sirve desde cualquier lado y una dirección fija lo ancla a un servidor concreto.

Cómo cargarla

En el panel, sección "Direcciones". Arriba de todo aparece la dirección desde la que estás mirando en ese momento, para que no tengas que adivinarla: si querés que esa sea de confianza, la copiás tal cual.

Se escriben una por línea o separadas por coma. Solo la carga el dueño de la cuenta: si cada uno pudiera editar la suya, el que está restringido a la oficina se levantaría la restricción él mismo.

Cada cambio queda registrado en la auditoría, con quién lo hizo y a quién se lo cambió.

Antes de cargar una, revisá que sea fija

Casi todas las conexiones hogareñas tienen dirección dinámica: cambia sola cada tanto. Si cargás una que después cambia, no te quedás afuera —seguís entrando con el segundo paso—, pero la comodidad se pierde sin aviso.

Si tu oficina tiene dirección fija contratada, esa es la que conviene. Si trabajás desde una VPN corporativa, la dirección de salida de la VPN también sirve y suele ser fija.