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Dejar de compartir contraseñas por chat o planilla

Por qué una planilla deja de alcanzar

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Nadie sabe quién la vio

Un archivo compartido por chat o en una planilla no dice quién lo abrió, cuándo, ni si alguien la copió antes de irse de la empresa.

02

Una sola copia, un solo punto de falla

Si esa planilla se filtra —un correo mal enviado, una laptop robada—, todas las contraseñas quedan expuestas al mismo tiempo, no una por una.

03

Cambiarlas después es trabajo manual

Detectada la filtración, alguien tiene que entrar servidor por servidor a cambiar cada contraseña a mano, sin perder de vista cuáles ya se cambiaron.

SHTERA reemplaza la planilla por una bóveda cifrada: cada servidor vive en una carpeta, con su propia contraseña, y el acceso a cada carpeta se otorga o se quita por persona. Nadie ve una carpeta que no le corresponde, y sacarle el acceso a alguien no exige avisarle a nadie más ni reescribir un archivo compartido.

Conectarse a un servidor por SSH, RDP, VNC o Telnet a través de SHTERA no expone la contraseña real a quien se conecta: viaja cifrada del navegador al servidor de SHTERA, y de ahí a destino, sin pasar nunca por su pantalla. No hay nada que copiar y pegar a un chat por accidente.

Si una contraseña ya circuló y hace falta cambiarla igual, SHTERA puede rotarla contra el servidor real: instala la nueva, la verifica, y recién ahí revoca la vieja, sin dejar una ventana en la que ninguna de las dos funcione.

La contraseña de cada servidor se cifra en el navegador antes de guardarse: ni siquiera SHTERA puede leerla. El mecanismo completo está explicado en Seguridad de la bóveda.