Bóveda de conocimiento cero

Servidores y credenciales,
en un solo lugar

shhost centraliza los servidores y las contraseñas dispersas de un equipo, todo desde el navegador: no hace falta instalar ningún cliente. Las conexiones —por SSH, RDP, VNC, Telnet o SFTP— corren sobre guacd y se ven como cualquier página. Lo que sostiene el producto no es esa consola, sino la bóveda cifrada que guarda las credenciales y el árbol de carpetas que define quién llega a cada servidor.

Cinco piezas, un mismo lugar

Bóveda cifrada

La contraseña del usuario nunca llega al servidor: el navegador deriva ahí mismo la llave de cifrado. Cada carpeta tiene su propia clave, así que compartir una no expone las demás.

Árbol con herencia

Las carpetas se arrastran y sueltan, con credenciales y permisos que se heredan de las carpetas superiores. Cuando una carpeta tiene su propia regla, esa es la que manda.

Alta sin recordar contraseñas

Para un servidor por SSH alcanza con entrar la contraseña una vez: el sistema genera un par de llaves, instala la pública en el servidor y verifica. De ahí en más ya no hace falta. RDP, VNC, Telnet y SFTP se usan igual, siempre dentro del navegador.

VPN por carpeta

Para servidores detrás de NAT, cada carpeta puede levantar su propia VPN a demanda, desde el plan Inicial. Se apaga sola a los 15 minutos sin uso.

Auditoría y grabación

Todas las sesiones quedan auditadas, en cualquier plan. Desde el plan Básico, además, se graban con un cupo medido en gigabytes.