ES EN

Qué hacer con los accesos cuando se va un empleado

Se fue la persona, no lo que sabía

01

Cortar el usuario no alcanza

Borrar la cuenta de alguien en un sistema no cambia las contraseñas reales de los servidores a los que esa persona tenía acceso.

02

Nadie recuerda todo lo que tenía

Sin un registro central, es fácil olvidar que esa persona también tenía acceso a un servidor de backups, o a una base de datos que nadie revisa seguido.

03

Hay que saber, no suponer

Sin un historial de conexiones, no hay forma de confirmar qué tocó esa persona en sus últimos días, solo confiar en que no haya sido nada.

En SHTERA, sacar a una persona de la empresa (o quitarle el acceso a una carpeta puntual) le corta la entrada a la bóveda en el momento: deja de poder abrir una conexión nueva a cualquier servidor de esa carpeta, sin que haga falta avisarle a nadie más ni tocar los demás accesos.

Esa baja es instantánea, pero no cambia una contraseña que esa persona ya haya usado por fuera de SHTERA en algún momento. Para eso está la rotación de credenciales: cambia la contraseña real en el servidor, la verifica, y recién ahí da de baja la anterior — el paso que de verdad cierra el riesgo.

Antes de decidir qué rotar, la auditoría de accesos muestra a qué servidores se conectó cada persona y cuándo, así la salida se basa en lo que esa persona realmente tocó, no en una sospecha genérica.

Revocar el acceso y rotar la contraseña son dos pasos distintos, y los dos importan: uno corta la entrada por SHTERA, el otro invalida lo que esa persona ya sabía. Ninguno depende de coordinar con el resto del equipo.